Las alergias alimentarias ocurren cuando el sistema inmune de tu mascota reacciona de forma exagerada a ciertos ingredientes de su comida. Aunque no son tan comunes como las alergias ambientales, sí pueden causar molestias importantes.
Síntomas más comunes
Presta atención a estas señales:
- Picazón constante (especialmente en orejas, patas o abdomen).
- Enrojecimiento o irritación de la piel.
- Lamido excesivo (sobre todo en patas).
- Infecciones frecuentes de oído.
- Caída de pelo o zonas sin pelaje.
- Problemas digestivos (vómitos o diarrea).
Muchas veces se confunden con pulgas o alergias ambientales.
Ingredientes que más causan alergia
Los más comunes son:
- Proteínas como: pollo, res o lácteos.
- Cereales: trigo, maíz o soya.
- Aditivos o conservantes artificiales.
Importante: No es la marca, sino el ingrediente específico lo que causa la reacción.
¿Cómo se diagnostica?
No hay un test rápido 100% confiable. El método más efectivo es:
Dieta de eliminación (8–12 semanas)
- Se cambia a una dieta con proteína nueva o hidrolizada.
- No se permite ningún otro alimento.
- Si mejora, se reintroducen ingredientes para identificar el causante.
Tipos de alimentación recomendada
Dependiendo del caso:
- Dietas hipoalergénicas comerciales.
- Dietas con proteína novel (ej: cordero, salmón, pato).
- Dietas hidrolizadas (proteínas fragmentadas).
Siempre con supervisión veterinaria.
Errores comunes
- Cambiar de alimento constantemente sin control.
- Dar premios o snacks durante la dieta.
- Pensar que es alergia sin descartar pulgas.
- No respetar el tiempo de la dieta (mínimo 8 semanas).